21 mayo 2009
Phenomenal

Estaba el otro día tranquílamente relajado, como una persona normal, viéndo en la televisión uno de esos programas hechos a la medida para normales, cuándo de súbito tuve una revelación. Dirán ustedes ¿Vaya, living La Vida Loca? Pués, efectívamente. Y mariana. ¿Qué si se me apareció el lado femenino de Rajoy? Hombreee…uno es tonto, pero no tanto como para que el espíritu santo vaya a escoger su cabecita para posarse en grácil mariposeo. Quiero decir…no, no era el señor Rajoy, mireusté.
El reportaje esotérico que proyectaban trataba sobre las apariciones místicas en el pueblo cántabro de Garabandal con cuatro hermanas pequeñas de protagonistas allá por el año 1961, unos meses ántes del nacimiento de Obama (¡qué fuerte!).
Ojovo, como no podía ser menos, es amante de lo culto (especialmente de aquello que se le oculta a la autoridad), del prefijo “para” y de los mundos paralelos ; y por ello ya está muy acostumbrado a discernir sabiamente entre la psicofonía de toda la vida que te congela la sangre y el irrisorio zumbido enlatado de una canción de George Michael reproducida al revés. Por eso debo decir que lo que ví en ese reportaje abrió mi escéptica mente de una vez por todas a la luz. ¿Un fantasma? Nada más lejos. Lo que me impresionó de verdad fue el ángulo que formaba el cuello de las chicas, si, doblado en una torsión imposible al mirar al cielo (o mucho más allá); como el cuello de una garza, o mejor dicho, de escorzo, igual que el que tienen algunas representaciones clásicas de vírgenes en el momento de comerse la pastillita de éxtasis. Un escorzo divino. ¿Qué tontería? Supongo que si todo era un montaje, con mirar al cielo como hace todo el mundo, como una persona normal , a las niñas se les hubiera creído igual ¿no? Hombre, hay que decir en su defensa que ellas miraban como dios manda pero… a veces, estos detalles…parece que no, pero…
Dirán ustedes…¿y su revelación? ¿Ande está el carrete? Pués, seguro que no me van a creer pero lo cierto es que, después una hora de reportaje…¡servidor tenía exactamente LA MISMA torsión en el cuello que las cuatro videntes! ¡Y me duró dos días! ¿No es acaso una divina señal?
PD: No me negarán que vuelvo a estar de nuevo tocado por un halo.
