25 mayo 2009
Jungle Telegraph

Como punto final al breve homenaje a los comentaristas de este espacio iniciado en el post anterior hoy quisiera recordar a todos esos anónimos que no nos suscriben ; agazapados felinamente y en silencio entre la sombras, entre ellos, a destacar la …entereza … de los miembros de la aldea keniata que sé que siguen fielmente este blog sin apenas medios técnicos pero con una fe inquebrantable en el progreso.
Dotados de un humilde teclado inalámbrico de madera de cocotero, el cráneo momificado de un monito a modo de pantalla, y la uña de un elefante como ratón han estado ahí todo este tiempo, incondicionalmente salvajes, sin más compañía que otros congéneres del mismo sexo y entregados a la danza, la bebida y la circuncisión mutua, sin otro techo que el brillante cielo africano por montera. Desnudos de tecnología de cintura para abajo. Y sin derramar ni una lágrima.
Con su demostración de valor han conseguido que, en un universo en le que los viejos modelos de sacrificio y superación personal se han caído, me replantee mi..ejem…vieja explotación de marihuana y la vuelva a retomar …verdad…con renovado entusiasmo.
Esta entrada va por ellos: que sepan que aunque sé que el adsl de Telefónica tiene que derribar fallas y placas tectónicas continentales para llegarles tres días después de iniciar las sesiones de Messenger, tengo un lugar en mi corazón (al fondo, a la derecha) reservado para ellos. Sé que es duro, pero aguanten: aguántenme keniatas que en cuánto tenga un hueco prometo enviarles por valija un router como dios manda (de los que regala el Nesquick en su pack de 25 kilos, no se vayan a creer), unos politonos de tantán y un puerto usb para cuando la luz se extingue en la oscuridad de la profunda noche africana.
Prometo también solemnemente sobre una biblia en pdf que he de asaltar, si dios quiere, un contenedor de esos de ropa que se suelen volcar sobre la gente en Rumanía y esta vez juro que todo su contenido, excepto los trapitos de valor, irán íntegramente a parar, directamente arrojados desde un helicóptero, al primer río keniata que pase por su aldea para que puedan recogerla.
Por eso hoy seré yo quien me remueva en mi silla de blogger y, totalmente emplumado y en pelotas, dance con ellos en su honor y en ceremonia de agradecimiento.
Va por ellos!