07 mayo 2009
Golasmo

En post anteriores declaré el amor de ojovo por el fútbol, ese deporte. Al parecer los índices bloggeros de audiencia cayeron a un share vergonzoso y han sido varios los que anónimamente pretendían intimidarnos intentando en vano que nos retractásemos de tales afirmaciones. Debo decir, primero, que cuando manden anónimos al menos no lo hagan escritos en servilletas de papel manchadas de mayonesa porque nos gusta tener nuestra bandejita de la entrada bien reluciente y tales…legajos… lo dejan todo hecho un asco. En segundo lugar, sepan que cuando hablamos de fútbol en realidad hablamos de amor, de pasión, de deseo y de todas las fases y preliminares que tengan a bien añadir o restar al acto amoroso. Por eso aportamos este nuevo dato a los que ya expusimos en la otra ocasión, para señalar los efectos del deporte rey como elixir de eterna juventud. Ahora quiero que se envidien de los futboleros que, como servidor, alargan su vida dando patadones a un balón porque, como los besos y las caricias, no hay nada que insufle más enérgía que cantar un golazo.
No lo decimos nosotros, se expone aquí esta Teoría Sexual del Gol. Supongo que dicha teoría explicaría la manía de algunos "deportistas" de fín de semana de encender un cigarrillo recién acabado un partido. Y tampoco es de extrañar que O Rei Pelé, el máximo goleador de la historia del fútbol haya sido también el reconocido semental que ha plasmado esta teoría más allá de los terrenos de juego.
Saludos y hala, ¡a rabiar!