18 mayo 2009
Hoyito

Dirán ustedes: “vaya vacaciones Ojovo, ¿tomándose una semanita?”. Pues sí, pero tampoco vayan a pensar por el título que he estado solazandome y jugando al golf.
Es que… hace poco tuve un día de furia. ¿Se acuerdan de la película? ¿Esa en la que Michael Douglas le daba un ataque de americano, se ponía de muy mala ostia y empezaba a cagarse en todo lo que se le ponía a tiro? Pues lo mismo, pero sin armamento pesado.
Ese día todo empezó muy mal desde muy temprano. Fue poner mi descalzo pie de atleta izquierdo fuera de la cama, y pisar la cabeza de Bimbo José adormilao; el cual, sorprendido en su profundo descanso por el pisotón, en un reflejo de autodefensa se revolvío y… me obsequió con un generoso bocado de buenos días en la zona central de la planta y sus falanges, desgraciándome de paso un poco el páncreas y todas las muelas por el consabido efecto chino de reflejo.
En el desayuno, tomé al azar la tostadita de Foucault ( a pesar de haberla marcado con un lazo rojo), por lo que invariablemente se tuvo que quebrar en mil pedazitos irregulares justo en el momento de llevarla a la boca, precipitándose sobre el café de manera colateral y arruinando, ya puestos, la inmaculada blancura de mi camisa blanca ( de manga corta, igualita que la del Douglas en la peli).
Pero lo peor estaba por llegar. Ya en la ciudad, un aparcacoches sin título pretendió indicarme el lugar en el que debía aparcar en una calle con espacios libres claramente visibles y además, cobrarme por el…servicio. ¿Acaso se pensaba que sin su ayuda yo no vería diáfanamente que tenía sitios de sobra para hacerlo? Que me perdonen los lisiados de guerra y sus familias pero es que, a este paso, cualquier día te querrán cobrar por aparcar el carrito de la compra (¿ah, que ya cobran?). Empezaba a sentirme como una máquina de vapor en ebullición.
En el centro comercial, un tipo con pantalones ¡rojos! se me coló en la fila en la que esperababa pacientemente mi turno para comprar el chopped. Lo de colarse, pase; pero…¿cómo puede alguien llevar ese color de pantalón? M e refiero a ese color rojo/teja//asalmonao que suele combinarse con camisa a rayas y pulligan adosado al cuello. Para mi que esta gente se inyecta activos tóxicos. Mi rabia aumentó por decibelios en un plisplás. Decidí escabullirme ipso facto por la caja rápida… para ir a relajarme un rato tumbado en la arena, buscando al solete un poco de brisa marina que me bajara los humos.
¿Quieren creer que un tipo untado en bronceador de pino y con minúsculo tanga de leopardo se me plantó inpunemente a 20 centímetros de mi toalla? ¡Algo increíble vamos!¿Qué funcionario da el visto bueno a la importación de dichos tangas? Empezaba a notar ya en mi cuerpo la sangre haciéndose paso a empujones y la sensación de que, como se diese el momento, no podría dominar la ira in crescendo que iba tomando posesión de mi persona. Cuando voy a huir de la pantera en bikini, ¿no me dice el fulano, con tratamiento de colega, “¿Te puedo robar un truje tronco?”? ¿Pero esto qué era? ¿Sodoma y Degorra?
Asqueado y resentido y ya sintiéndome un poco mal bicho me alejé de nuevo hacia la city, con bastantes ganas de quemar un contenedor o arrancar un poco de mobiliario urbano de cuajo, tanta era la bilis que me hervía la sangre. Decidí recoger a mis chicas para tomar un lingotazo en una céntrica boîte y… no lo van a creer pero el camarero del lugar nos recibió con un “¿Qué va a tomar la parejita?” que acabó con mi paciencia de santo: ¡Pero si estaba con tres chicas!¿Qué parejita?¿Doble parejita? Ganas me entraron de hacerme el Joker y lanzar una risa estentórea… pero no lo hice y me largué de ese antro afrancesao con cajas muy poco templadas a punto de explotar.
Hastiado, dejé el haren de nuevo en la jaima y me perdí en el metro y medio cuadrado de mi habitación. Sería mejor encerrarse en uno mismo ántes que desparramar tanta furia en semejantes inocentes. Decidí chatear un poco. Contacto enseguida con “GataLocaAranjuez25” y hacemos un privado. Lo primero que me teclea es lo siguiente: “¿No serás Capricornio?” ¿Capricornio?¿Yo? Ganas me entraron de emebestir la CPU con toda la cornamenta disponible y mandar a tomar polsaco a la Gata de Aranjuez y a todos sus gatitos; pero en vez de eso me abrí a la francesa del chat (au revoire) y apagué el ordenata, sumiendome en el silencio y en la oscuridad; tan sólo iluminado por la bombillita roja de ira que componía mi cabeza, los reflejos blancos de mi camisita de verano y la punta alicatada del chopped oprimiendome en un bolsillo las costillas. Me vinieron a la cabeza los mejores momentos del Debate sobre el estado de la Nación y entonces ya, rompí a llorar. ¿Había hecho algo por merecer este contexto?
No sé que será, pero está claro que no tengo lo que tuvo que tener Michael Douglas para organizar tanto estropicio: el no se conformaría con destrozar unas papeleras urbanas.¿Instinto depredador? ¿Adrenalina?
¿O será el hoyito?
PD: La imágen es de Mark Ryden