30 abril 2009
En Serie

Hoy toca entrada metapsíquica. Pensarán ustedes: ¡Caray! ¡Qué eminente científico! Pues…a lo mejor.
¿Porqué se dice que hay tanto loco en la Red? ¿Están vaciándose las consultas de los psiquiatras como consecuencia de la aparición de internet y las redes sociales? No podemos negar que para solitarios patológicos, desequilibrados varios y otros amigos de “lo ajeno”, la posibilidad de anonimato que ofrece este medio debe actuar como válvula de escape que puede liberar a esas personas de muchos de los temores y angustias que les atenazan en la vida real ante la presencia del “otro”. Un loco podría definirse como aquél que ha perdido su máscara y no puede evitar ser absolutamente transparente para los demás; por eso quizás, en la red, puede volver a recuperarla y sentirse de nuevo igual que el resto de mortales.
¿Cómo se detecta a un pirado por internet? Alguno podrá decir, con mucha mala leche por cierto, que un signo inequívoco de chaladura sería el del típico blogger que, aún a sabiendas de que nadie lo lee, sigue escribiendo sus entradas puntualmente cada noche ántes de irse a dormir. A los cabro...estooo...fieles amigos que piensan así ya les contestaré más tarde en privado, cuando me acueste...
Mi experiencia de…ejem…internauta…me dice que los más locos de todos son los que están dispuestos a coger el transiberiano para venir a presentarte a sus padres después de cinco minutos de charla. Al loro con esos. Es posible que se presenten con un cuchillo entre sus ropas.
Bueno jeje, esta era la entradilla metapsíquicaca (uy, un lapsus linguae; me lo haré mirar). Vayamos ahora a la entrada propiamente escrita.
Como en el último post, quiero recomendar otra serie de TV (si hombre, la TV: ese aparatillo ultrafino que preside nuestro salón y en donde se plasman nuestros deseos). Se dice que ahora los mejores guiones ya no se se hacen para el cine sino para la televisión; bien, pues ésta sería una clara demostración de que es así. Se trata de la serie de la cadena HBO americana “In Treatmnet”, protagonizada por Gabriel Byrne en el papel del psiquiatra Paul Weston. Son capítulos de 25 minutos, lo que se agradece, centrados por completo en el desarrollo de las sesiones de psicoterapia a lo largo de una semana. En cada episodio se muestra una sesión de terapia con cada uno de los cuatro pacientes, para acabar cada viernes en la sesión con su propia terapeuta. Lo que en un principio parece un planteamiento demasiado austero se convierte finalmente en todo un acierto que no puedes dejar de seguir. Yo de ustedes hacía la prueba y me veía el primero a ver si lo consiguen.

Les dejo con este test de Rorschach musical (Gnars Barkley, "Crazy": cuidado al pronunciarlo que se pueden romper la tráquea) para que puedan psicoanalizarse unos minutos. No se vuelvan locos.
Saludos!