01 junio 2009
Que palme Olof

“De boca abierta salen moscas”, éste podía ser el refrán aplicable a la gente con halitósis. Dirán ustedes ¿no tiene nada más interesante que la microbiología sobre lo que hablar hoy OjOvo?” Pues no, de momento no tengo más temas capitales.
Y es que estoy harto de la gente con mal aliento. ¿Alguien sabe, para empezar, el daño que le están haciendo estas personas a la capa de ozono con sus …emisiones?
Si, si, sé que a veces uno no puede evitarlo y no se da cuenta; amanece, que no es poco, con el estómago revuelto (quizá un exceso de ovo) y el extraño temor a que en cualquier momento pueda entrar Frodo por la puerta y te raje en canal con su espada buscando su dichoso anillo en tus entrañas. Eso es humano.
Lo que no tiene nombre es ser un dragón de aliento incendiario y no ser consciente de cómo la tierra se abre a tu paso ¡por los siglos de los siglos!; ¿cómo puede haber gente que no se da cuenta de que cuando abre la boca lo hace la misma Puerta del Infierno de par en par?; y lo peor de todo ¿ porqué sus congéneres más allegados le ocultan éste dato en la más vil, masónica y diabólica de las conspiraciones evitando que se tomen elixires en el asunto?
Tengo un compañero de trabajo que tiene este… defecto. Un buen tipo, pero con un aliento capaz de atravesar las paredes. Cuando se me murió mi hamster me mandó un sms que decía “Ánimo Ojovo. Sé fuerte. Sabes que tienes todo mi aliento”. Le contesté sibilinamente con un escueto “Gracias. Me llega con un 10%”. Se debió dar por aludido porque desde entonces no abre la boca ni para decir buenos días tenga usted.
Yo no lo haría. Si mi padre tuviera haltiósis se lo diría, : “Mira papá: me da que tienes la solobacterium moorei dándose una vuelta por la boca”; aunque me marcara de arriba abajo con su guadaña de fina hoja de acero albaceteño. Es mejor vivir marcado por una enorme cicatriz que soportar el rechazo y la marginación que conlleva este mal de la sociedad contemporánea. La gente no te mira a los ojos y te encara de lado, manteniéndose a una prudente distancia de seguridad de tres metros, con el rostro hinchado y colorado en pocos minutos por el efecto de una respiración contenida. Cuando consiguen encarar la fuente de perdición porque la situación no lleva a otro remedio, no pueden disimular la mueca de estreñido disgusto de sus caras ni los lagrimones brotándo de las cuencas. Se han dado casos de gente que se ha desmayado en presencia del fétido foco. Una vez tuve una linotipia en el agua y el socorrista que intentó reanimarme con un boca a boca que casi provoca mi muerte de un ataque al corazón.
¿Qué hacer? He estado tentado algunas veces de fumigar con un spray paralizante directamente en presencia de estos…ejem…ciudadanos…; o usar mascarilla protocolaria… pero comprenderán que tampoco es plan, ni muy ético.
Servidor propone la creación urgente de un Ministerio de la Halitósis que dependa directamente de Presidencia y Medioambiente con el objeto de deportar inmediatamente a los crónicos a una isla llena de caimanes con el objeto de que se den mutuo…aliento. Y que se realicen Tests en los puestos de trabajo para que los que superen la tasa que permite la dignidad humana sean sancionados con la pérdida de 4 puntos en el carné de conducir y la realización de trabajos comunitarios que no impliquen abrir la boca, como el de diputado. Ya está bien. ¿no?
Bueno, venga.
PD: Tenía varias opciones para ilustrar esta entrada pero, como no quiero hacer sangre, he dejado de lado la negatividad y me voy a decidir por este “Fresh Feeling” de los Eels (música de cabecera de OjOvo) porque su letra empieza así y anima al buen rollito y al perdón de los pecados
:
“You don't have a clue,
What it is like
To be next to you.
I'm here to tell you,
That it is good,
That it is true...
This is that fresh,
That fresh feeling.”