09 mayo 2010
Oda a Un Amigo

No hace mucho un buen amigo, sabedor de las grandes cualidades de servidor como juglar de infantes y princesas me pidió por favor que le compusiera una oda en mis ratos libres como muestra de admiración.
Es cierto que es un muy buen amigo, de grado 8: uno de esos que, según un baremo personal que aplico y siempre me funciona basado en la escala sísmica Richter, pase lo que pase siempre consigue que el cielo no se derrumbe sobre tu cabeza, -ya saben, ese miedo ancestral que tenemos todos los galos desde los tiempos de...ejem...Asterix-, y que cualquier problema que te atosigue parezca una tierna pompa de jabón explotando alegremente sobre tu mar de dudas.
Pero no por ello la petición de mi amigo no ha dejado de sorprenderme y hasta de parecerme un poco impertinente.
Porque, veamos, se supone que una oda la compone uno como homenaje o exaltación de la figura de un un tercero, del tipo dioses o atletas, o de conceptos abstractos como el... ejem... amor. Es un acto reverencial.
Por eso no me parece muy normal que este acto fervoroso, que sólo puede salir bien desde la sinceridad y el... aplomo...se deba hacer por encargo y mucho menos si el que lo encarga es el propio...exaltado.
Mi amigo podría ser una figura a ensalzar si no le cantaran tanto los pinreles o no fuera tan inoportuno y desde luego que tiene poco de dios y de atleta sólo el pié-como servidor- , por lo que este encargo personal me resulta doblemente embarazoso y no sé, sinceramente, como expresar mi admiración hacia él en estrofas monodias o corales bajo la forma de un poema sin caer en el sonrojamiento.
Y no porque no lo admire suficientemente, que no es el caso, sino porque más bien creo que, una vez más, no están los tiempos para la lírica y me perdone mi amigo si le falto, pero para hacerle una oda a alguien hay que estar muy exaltado y un poquito fuera de si y ya saben que servidor sólo está en trance cuando medita en la pista de dance.
Bueno, el caso es que, finalmente, regañando con los dientes, he aceptado; me animó un poco el hecho de que mi amigo haya puesto a una intérprete lírica a mi entera disposición, para que toque la lira mientras declamo. No se preocupen: mis comentaristas tendrán un pase vip para la rentré.
"No se dice rentré OjOVo", seguro que me correjirán ustedes. Ya lo sé, pero tampoco se dice premiere y como el dato lo desconozco pués me quedo con rentré que queda más chic e infinítamente más vip.
Pero como en el fondo no me apetecía nada hacerle la oda he decidido solucionarlo por la vía rápida robándole un chascarrillo al bueno de Santiago Auserón, ya que estoy seguro que mi amigo no sabrá distinguir una oda de un chascarrillo y ni se dará cuenta. Espero que aprueben esta muestra de bajeza moral con su siempre ponderado criterio y buen gusto. Muchas gracias.
Dice asín:
"Yo sólo quiero aprender de ti, algo que pronto se pueda ovidar pues algún día lo voy a contar muy lejos de aqui, sí, a otro amigo desconocido aún"
Firmado: OjOvo.
PD: Y si no le gusta, que se joda.