20 enero 2010

Entremés

Bueno, veamos, a veer…sí, hoy sacaremos las sobras y los restos, unos entremeses del 2010 a precio de saldo y en menú degustación.

He recibido un video-correo de Enok (Eneko para los íntimos) desde Kenia. Está feliz; como ha contado Pascuala, el hombre se marchó con la rubia de enfrente por interés y se ha instalado de nuevo en la aldea. Su vuelta se ha celebrado por todo lo alto y se han hervido unas cabras y unas Fantas en su honor. La rubia se ha teñido de negro y les manda saludos. Hay unas palabras para ustedes: “ Para todos amigos Materia Caos, Enok desear Feliz Año y buenas cosechas, Enok pedir dioses muerte amigos espanioles.”
Qué jodío, el Enok y sus faltas de ortografía...




Les advierto que ya me he pasado por el INEM y me he agenciado un vietnamita, que son mucho más dóciles. Se llama Roberto Shen y empieza el lunes. Es un buen vietnamita: lo primero que ha hecho ha sido cristianizarse el nombre. Todo Un detalle. Trátenmelo bien.


Curioseando por un mercadillo de La Plaza Roja compostelana me encontré un puesto que ofrecía un artilugio de masaje natural que me atrajo por su extraña pinta, a medio camino entre la escultura moderna y el pomo de puerta con pelos, que es el camino que a veces toma dicha escultura, todo sea dicho ya de paso.



El chaval que me atendió, con muy buena técnica por cierto, debía ser ecuatoriano porque me llegaba por el...ejem...ecuador...y no dudó un segundo en demostrarme las bondades del aparato aplicándome un doble masaje de urgencia con las púas de alambre en la cabeza para posteriormente, ya punto de ingresar en fase rem, aplicarme un intensa pero placentera presión por cuello y espalda con unas semillas de un fruto llamado tagua, al que llaman marfil vegetal, y que tiene la misión de dejarte planchado. Ni que decir tiene que me encantó y tras el consabido sablazo me llevé
la tagua a mi casa... y me hubiera llevado hasta la suegra del ecuatoriano de habérmelo pedido, de lo relajado que estaba.

Han pasado unos días en los que, después de masajear a toda la casa (perros incluídos ) y casi sacarle un ojo a la asistenta con una de las púas, la tagua ya es una más de la familia y ha pasado a formar parte del paisaje…ejem…urbano... en su sitio de privilegio: el salón, al lado la pantalla plasma.

¿Se acuerdan que en un post anterior me prometí imitar a la gente de la iniciativa YESUITOMBÉ
y dedicarles mi propio tombé? Pues aquí está: no es de cuerpo complé y me ha salido un poco a la bartolé pero espero valoren igualmente el esfuerzo y el tinte dramático que se le da en un plis plas a la siesta con el fotochó.



Me gustaría que fueran muy sinceros en la siguiente propuesta que les propongo ahora encima la mesa. Recurriré al anonimato de una encuesta si es necesario pero necesito saber si les gusta el
espejo éste de la foto. Como pueden ver está hecho con conchas marinas y si fueran tan amables, además de decir si les gusta me gustaría que lo calificaran con una palabra.. Es para un estudio acerca...ejem... de las fronteras del glamur. Gracias por anticipado.


Y para
acabé que mejor que una instantánea cotidiana que he titulado humildemente “La Tentación”, pretende ser una pequeña demostración de que el piropo ibérico no está en Villadesuso y de como no se sabrá nunca si un gallego baja o sube una escalera.

Que les aproveche y ...¡saludos cordiales!