12 octubre 2009
Noble

En una entrada anterior contaba que de un tiempo a esta parte había vuelto a sentirme muy proamericano y decía también que en el fondo nunca había dejado de serlo, salvo un interludio adolescente en el que básicamente me dediqué a tirar piedras contra mi propio tejado. Con la llegada de mi alter ego Obama al poder volvió a nacer en mí otra vez , y renovado, el espíritu de” bienvenido mister Marshall”: si dios es un americano ¿cómo puedo tenerles miedo?.
Hace unos días le han concedido el premio Nobel de La Paz a mi sosias. Qué alegría . Aunque hay como un deje de desprecio en el hecho de que se lo vayan a entregar en Bolivia y no en Oslo como a los demás. Si lo querían ningunear de verdad que le hubieran concedido el de El Salvador ¿no? Al menos le pegaba más.
Para sus muchos detractores esta concesión es una muestra más del desprestigio que rodea desde hace décadas a éste galardón, concedido en ocasiones a personajes de dudosa reputación cuando menos: Arafat, Kissinger, Gorbachov, Simón Peres, Dalai Lama…; sí, el Dalai Lama: por lo visto, ahí dónde lo vén tan de angelical y buen rollito primavera, este señor tiene también un currículum que chirría por alguna parte. En fín, que según estas opiniones conspiranoicas hasta la propia Teresa de Calcuta tiene algo que ocultar. Respecto de Obama, se le achaca que en este tiempo de mandato todo hayan sido palabras vacías y que los grandes compromisos, y en concreto los destinados a promover la paz, han sido una exhibición de gestos más que de actos. Servidor, sumido por tanta desinformación en un caos sin remedio ajeno al raciocinio, ya no sabe que pensar. La verdad es que este año deberían habérselo dado a la gente en general, por no haber caído en la tentación de saquear bancos y cajas de ahorro. A ver si esto del Nobel va a ser al final como una especie de premios Ondas dónde siempre ganan los mismos. hagan lo que quieran. Como si se lo dan a Rajoy. ¡O al Prícipe de Asturias, que todavía no tiene ninguno en tierra batida!
En este punto resulta difícil decantarse por una entrada proamericana. Aprecio a Obama y hasta le he cogido cierto cariño pero ¿como puedo ser proamericano si soy antisistema? No sé, un lío.

En cualquier caso, visto lo que hay creo que en un año he hecho yo más méritos que toda esta gente para merecer el premio. A nivel más…microcósmico… quizás pero tan pacífico como el que más. Por ejemplo recuerdo una vez en el mes de Marzo que intervine heroicamente en la pelea de dos perros para separarlos. Incluso en una ocasión ,en aras de un “tengamos la fiesta en paz” y teniendo toda la razón de mi parte, no le dije nada a un fontanero que me cobró 180 euros por venirme a casa a aflojar una tuerca… Y también recuerdo cuando dejé que unos municipales me endosaran trescientos euros de multa por ir a buscar a mi niño al colegio con chaleco reflectante.
Si, definitivamente este año el noble es un poco mío también.