28 marzo 2009

Oído!



Quedé rumiante después del último post...pero es que no soporto que ninguna vaca me diga que es más autóctona que yo. Uno también nació aquí y no va por ahí pregonando cada dos por tres, a los cuatro vientos, ese hecho diferencial. Semos gallegos, ¿y qué? Semos y punto. No obstante, ¿habré sido demasiado duro con mis AMIgos pintores? No lo creo. Deberían aprender un poco de noticias como esta. Habría que escuchar más e falar menos, si me permiten este regate lingüístico.
Eso sí, hay que reconocer que los galegos somos la ostia. Para certificar sin paliativos esta afirmación yo sólo voy a dejar que escuchen este audio para que saquen sus propias conclusiones. Altamente recomendado: desplieguen a tope sus orejas por favor.



Por eso creo que estos amigos merecen este cartel que les he diseñado, a pocos meses ya del comienzo del aluvión de fiestas veraniegas; es una invitación muy muy especial a que visiten lo que estoy seguro será el lugar perfecto en dónde podrán dar rienda suelta a sus más bajos instintos. Es del 2006, pero que ya se encargarán ellos luego de darle la vuelta al seis...



Tambien quiero dejar este par de fotos que hice el otro día en Santiago. La primera la descubrí subiendo unas escaleras y me pareció perfecta su ubicación y su efecto, un puñetazo para el estómago de cualquier desequilibrado taciturno y cabizbajo que pudiera leerlo en pleno proceso de maquinación de sus perversos planes .



La segunda se comenta por si sóla: el Menú del Día, como debe ser, del Día ENTERO, incluída la noche, que para eso son 24 horas. Eso sí, habrá que asegurarse de que te pongan el menú del día en curso y andarse al loro de que no sea el de la noche anterior…total, un lío tremendo, casi mejor dejarlo como estaba y optar por el más clasico pero efectivo “se sirven cenas” ¿no?.



Y para terminar, y no por ser la primera será la última, una recomendación a la lectura para todos los amigos ( incluídos los del AMI, ¡que buena falta les hace!): cojámonos de las manos y leamos juntos este precioso “Book of Love” con Peter Gabriel y ¡reguemos la tierra con nuestras lagrimitas para que germine un nuevo espíritu! ¡Podemos!

PD: ¡Y que no vuelva a pasar!¿vale?