07 marzo 2009

Monográfico

Osea, tampoco imaginaba yo nunca que llegaría a interesarme por la discografía de Paquita la del Barrio y menos con un interés sociológico pero ya vén, eso es lo bueno del mágico devenir de los electrones del caos, una cómica chistera cósmica de la que saltan siempre las liebres más inesperadas.
El caso es que la escuché el otro día en el increíble tema “Rata de Dos Patas” y fue tal la golpisa espiritual que recibí, que decidí indagar un poco en la vida de artista tan..ejem..marcial. Estuve tentado de contactar directamente con el FBI por ver si existía alguna orden de busca y captura, pero fue finalmente papá google quien me dio las claves para este comentario que ahora les hago como a torete pasao.
Pues lo que me encontré fue todo un tesoro lírico de incalculable valor. Oyendo sus canciones, escuchando sus letras ( auténticas “metraletras” ) me explico esa afirmación que escuchaba a un peruano en un programa de radio cuando decía que “quizás todo sudamericano lleva dentro un caudillo”; y lo de la violencia, la corrupción , la guerra guerrillas etc...
En el caso de esta señora, lo del caudillo es más que evidente, todo un carácter con el que no me gustaría coincidir en ningún ascensor. De ser negra y norteamericana sería sin duda Paquita la del Bronx y además jefa de la banda.
Los títulos de sus canciones dan una idea muy clara de éstas ántes de escucharlas y oscilan entre la lujuria más inmediata y , digámoslo suavemente, el desprecio más absoluto por el género masculino, al que retrata con impune claridad. Vamos, que como macho en alguna canción me sorprendí a mí mismo en la misma postura que adoptan los jugadores de fútbol cuando se colocan para formar una barrera, intentando poner a salvo primero sus partes, ántes que a las mujeres y los niños como sería lo correcto.
Esta mujer es un peligro para la masculinidad, un fenómeno de consecuencias impredecibles para la sociedad mexicana y también sus kilómetros a la redonda. Me compadezco del macho mexicano. A mi una tía me dice lo que dice en “Rata de dos Patas” y vamos, por lo menos en un par de días no le cedo el paso en las puertas.
Títulos como “Cero A La Izquierda”, “Arrastrate, “Escoria Humana ”, “Bórrate”, “Cobarde ”, “Como Un Perro”,” Hipocrita ”,” Que poco hombre eres”, “Que Me Perdone Tu Perro ”, “No Me Amenaces ”,” Mas Hombre Que Tu”, “Esa Es la Puerta”, “Pobre Pistolita”, “Te Solte La Rienda ” etc..etc..son una clara muestra de el efecto intimidador de esta cantante. Juega al despiste de vez en cuando con otros títulos como “Macho y Señor”, “Mil besos”, Las Rodilleras”…para dar una imagen más dulce pero no cuela, viéndola actuar a mi no me la pega. Y eso que la señora se pone tórrida alguna vez , como en “Piérdeme El Respeto” ( que ya es pedir, diría yo), “Y si Tomo ¿qué?” o “¿Verdad que Duele?; y hasta a veces parece que tiene corazón y no solamente afán por despedazar a seres indefensos, como en “Me tiene que Respetar“, “Bésame y Olvídame” o “Ya remodelé la casa”, títulos inolvidables y compendio a la vez de sabiduría por metro cuadrado. En fín, lo dicho, todo un descubrimiento. Sólo le falta la porra eléctrica para sacudir descargas. No, nooo Pakita, eso déjalo para tus fans.

Saludos!

PD: Y sólo una cosa más: dejenmé que me descargue a su ordenador con una mini crítica televisiva sobre el valor periodístico de una buena entradilla.
Lo de A.R. no tiene nombre. Esta mujer es una diva, muchísimo más diva ya que la propia I.P . Y qué glamour, no me extraña que dé consejos a tutiplén a las mujeres y que hasta se haya agenciao un negrata que le escribe..ejem…los versos. Por eso el otro día, cuando la ví entrevistando a la hija de una decapitada, no pude por menos que lanzar un gemido que hubiera firmado la reinona de los carnavales de Cádiz oyendolá construir esta maravillosa entradilla:
“ O sea que tu hermano está un tiempo en una institución sikiátrika por esquizofenia, al cabo de ese tiempo recibe el alta y en estas que vuelve a casa y le corta la cabeza a tu madre.”
Hombreeeee…señora mía…!!!
¡Qué está usted hablando con la hija de una decapitada, un respeto por favor! ¡Suavíceme esa entradilla por dios!
En fin, saludos de nuevo.